ESLOVENIA: ruta del viaje y presupuesto

Para finales de julio queríamos hacer una escapadita de mas o menos una semana, así que nos pusimos manos a la obra para buscar destino. Los requisitos eran: que no fuera muy caro (ya que al ser temporada alta todo costaría mas), que se llegara con un vuelo barato (con solo algo mas de un mes de antelación tampoco teníamos mucho margen de maniobra), que se pudiera ver sin prisas en unos 8 días y, si podía ser, que fuera de un país que no hubiéramos visitado antes. Enseguida fijamos la vista en un país pequeño pero desbordante de naturaleza e historia: Eslovenia. Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de ir, así que se presentó la ocasión perfecta. Aunque resulta caro llegar a Eslovenia en avión, hay una gran ventaja: se puede volar a Venecia, que está a menos de dos horas de la frontera eslovena, por poco dinero
Del 24 al 31 de julio de 2017
Para finales de julio queríamos hacer una escapadita de mas o menos una semana, así que nos pusimos manos a la obra para buscar destino. Los requisitos eran: que no fuera muy caro (ya que al ser temporada alta todo costaría mas), que se llegara con un vuelo barato (con solo algo mas de un mes de antelación tampoco teníamos mucho margen de maniobra), que se pudiera ver sin prisas en unos 8 días y, si podía ser, que fuera de un país que no hubiéramos visitado antes. Enseguida fijamos la vista en un país pequeño pero desbordante de naturaleza e historia: Eslovenia. Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de ir, así que se presentó la ocasión perfecta.
Nuestro coche de alquiler
Aunque resulta caro llegar a Eslovenia en avión, hay una gran ventaja: se puede volar a Venecia, que está a menos de dos horas de la frontera eslovena, por poco dinero. Así que pudimos conseguir un par de billetes de Ryanair a Venecia - Treviso relativamente bien de precio (mas abajo especificamos el coste). Para movernos elegimos como transporte el coche de alquiler, la mejor forma de recorrer Eslovenia. El país es relativamente pequeño y tiene muy buenas carreteras, así que los tiempos de conducción no son muy grandes. Aunque el aeropuerto de Treviso es pequeño, tiene una buena cantidad de compañías de alquiler de coches, por lo que tampoco nos salió muy caro.

A continuación os detallamos el planning de lo que hemos hecho cada día del viaje:
  • Día 1 - Škocjan y Koper. Llegamos a primera hora de la tarde al aeropuerto de Venecia-Treviso (Italia). Recogimos el coche de alquiler y nos dirigimos a las espectaculares cuevas de Škocjan. Después apuramos el día en Koper, una ciudad de origen veneciano poco conocida pero muy bonita. Noche en Koper.
  • Koper (izq.) y cuevas de Škocjan (dcha.)

  • Día 2 - Piran, Postojna y Predjama. Empezamos el día visitando la encantadora ciudad veneciana de Piran. Después visitamos las espectaculares cuevas de Postojna y el imponente castillo de Predjama. Noche el Liubliana.
  • Piran (arriba), cuevas de Postojna (abajo izq.) y castillo de Predjama (abajo dcha.)

  • Día 3 - Liubliana. Pasamos el día entero visitando la capital de Eslovenia, paseando por su bonito casco antiguo y disfrutando de las vistas de su Castillo. Noche en Liubliana.
  • Diferentes lugares de Liubliana

  • Día 4 - Cejle, Maribor y Ptuj. Empezamos la jornada dando una vuelta por los bonitos centros históricos de Cejle y Maribor. Por la tarde llegamos a Ptuj, un bonito pueblo medieval en el que deambulamos el resto del día. Noche en Ptuj.
  • Cejle (arriba izq.), Maribor (arriba dcha.) y Ptuj (abajo)

  • Día 5 - lago Bled. Por la mañana llegamos a este famoso lago, uno de los lugares mas bellos (y frecuentados) del país. Hicimos una excursión a pie por todo su contorno, nos bañamos en él y subimos al castillo y a la montaña de Ojstrica para disfrutar de las bonitas vistas del lago. Noche en Bled.
  • Diferentes lugares del lago Bled

  • Día 6 - Vintgar y lago Bohinj. Empezamos el día haciendo la excursión por las espectaculares gargantas de Vintgar. Después nos acercamos a la zona del lago de Bohinj, donde subimos en teleférico al monte Vogel, descubrimos la catarata Savica y paseamos por la orilla del mismo lago. Noche en Bled.
  • Gargantas de Vintgar (arriba izq.), lago Bohinj (dcha.) y catarata Savica (abajo izq.)

  • Día 7 - Vršič y Valle del Soča. Primero nos acercamos al bucólico lago de Zelenci, en Kranjska Gora. Después subimos por la carretera de montaña que lleva al paso de Vršič, donde contemplamos sus vistas. Luego pasamos al espectacular Valle del Soča, donde disfrutamos mucho de sus paisajes, y además fuimos al nacimiento del río Soča y a la catarata de Kozjak. Finalmente tomamos un curioso tren para vehículos para ir de Most na Soči a Bohinjska Bistrica. Noche en Bohinjska Bistrica.
  • Zelenci (arriba izq.), paso de Vršič (arriba dcha.) y valle del Soča(abajo)

  • Día 8 - Radovljica, Kropa, Jamnik y Škofja Loka. Aquella jornada paseamos por bonitos pueblos de la Alta Carniola (Radovljica, Kropa y Škofja Loka), y disfrutamos de las bonitas vistas desde Jamnik. A primera hora de la tarde regresamos a Italia ya que a la noche teníamos nuestro vuelo de vuelta desde Venecia-Treviso.
Radovljica (arriba izq.), Kropa (arriba dcha.), Jamnik (abajo izq.) y Škofja Loka (abajo dcha.)

Hemos vuelto encantados de Eslovenia. Tiene la combinación que mas nos gusta a nosotros: unos paisajes naturales espectaculares por los que hacer excursiones (ojalá hubiéramos tenido tiempo para hacer mas) y un rico legado histórico que descubrir. El pequeño tamaño del país es toda una ventaja, permite llegar fácilmente a la gran cantidad de sus rincones interesantes. Por no hablar de su gastronomía, una gran fusión de la cocina mediterránea y la centroeuropea. Así que es un destino que recomendaríamos sin duda alguna.
Es difícil dar una lista de nuestros lugares imprescindibles de Eslovenia. En tan poco tiempo nos da la sensación que solo nos ha dado tiempo de ver lo esencial del país, nos hubieran ido genial unos cuantos días más. Lo más famoso del país es sin duda el lago Bled, y pese a la enorme masificación que hay en temporada alta hace honor a su fama: es un lugar bonito donde los haya. Su capital Liubliana también merece una visita, su casco antiguo es toda una delicia para los amantes de los paseos. De los diversos pueblos bucólicos que hemos visitado nos quedaríamos con Škofja Loka (casi todo su casco antiguo es de postal), Ptuj (sus callejas medievales son encantadoras) y Koper (la vecina Piran tiene mucha fama, pero ésta no le tiene nada que envidiar). Y de sus espectaculares paisajes, a parte del lago Bled, no olvidaremos los del Valle del Soča, la garganta de Vintgar y la cueva de Predjama.

PRESUPUESTO
Vuelos 195,96 €
Alojamientos 555,14 €
Coche 203,16 €
Gasolina, peajes, parkings 175,88 €
Entradas 158,98 €
TOTAL 1.289,12 €
Por persona 644,56 €

En general podemos decir que Eslovenia es un país bastante caro en temporada alta, aunque seguramente no tanto como sus vecinos Italia o Croacia (por no hablar de Austria o Suiza). Al ser los meses de mayor afluencia turística el precio de los alojamientos estaba por las nubes, y la disponibilidad era reducida en los lugares mas populares como Bled. Así que en esta época conviene reservar con antelación. Como media el alojamiento nos salió por unos 80 € la noche en habitación doble con desayuno. Hay que decir que el alojamiento en Luibliana subió mucho la media, ya que pagamos 100 € cada noche por estar bien situados y disponer de parking para el coche.
El coche de alquiler también nos salió relativamente bien de precio, a unos 25 € al día el modelo mas económico (aunque quizás hubiéramos pagado algo mas por tener uno con aire acondicionado…). El tema de los peajes en Eslovenia está bien solucionado: hay que comprar una vignette con la que se tiene acceso a todas las autopistas del país. Lo malo es que al ir 8 días tuvimos que pagar los 30 € de la vignette de un mes, cuando existe una de una semana por la mitad de precio. Tampoco es caro el tema de los aparcamientos: la mayoría son de pago, pero normalmente son cantidades pequeñas (a menudo con 1 € puedes aparcar durante unas cuantas horas).
En cuanto al vuelo, ya indicamos que llegar al aeropuerto de Venecia – Treviso con Ryanair es bastante barato. Desde Barcelona el billete ida y vuelta nos salió por 98 €, comprado con solo 5 semanas de antelación. En temporada baja es una ruta de esas que te pueden salir por 20 € el trayecto. Por último comentar el alto precio que tienen las entradas en algunos lugares turísticos, sobre todo los mas populares. Por ejemplo, la entrada a las cuevas de Škocjan vale 16 € y el billete combinado a Predjama y Postojna, 35,70 €.

SRI LANKA: Datos prácticos

Vacunas. Actualmente no hay ninguna vacuna obligatoria para entrar al país, excepto la de la fiebre amarilla si se viaja desde un país donde esté presente. Sí que son recomendables tener las de la difteria, tétanos, hepatitis A y B, polio y tifus. En cualquier caso es mejor informarse bien de qué vacunas son necesarias, ya que es algo que puede variar de un año a otro. Así que recomendamos consultar webs actualizadas como la de Vacunas.org y sobre todo visitar un Centro de Vacunación Internacional , donde el personal médico proporciona asesoramiento y vacunas. Hay que tener en cuenta que lo ideal es estar vacunados como mucho un mes antes del viaje. Así que en temporada alta hay que reservar cita con suficiente antelación, ya que en esas fechas suelen estar saturados
INFORMACIÓN PRÁCTICA
Vacunas
Actualmente no hay ninguna vacuna obligatoria para entrar al país, excepto la de la fiebre amarilla si se viaja desde un país donde esté presente. Sí que son recomendables tener las de la difteria, tétanos, hepatitis A y B, polio y tifus. En cualquier caso es mejor informarse bien de qué vacunas son necesarias, ya que es algo que puede variar de un año a otro. Así que recomendamos consultar webs actualizadas como la de Vacunas.org y sobre todo visitar un Centro de Vacunación Internacional, donde el personal médico proporciona asesoramiento y vacunas. Hay que tener en cuenta que lo ideal es estar vacunados como mucho un mes antes del viaje. Así que en temporada alta hay que reservar cita con suficiente antelación, ya que en esas fechas suelen estar saturados.
Visados
Para entrar en Sri Lanka es necesario solicitar el visado electrónico antes de viajar. Se trata de una mera formalidad en que rellenas tus datos y, sobre todo, pagas los 20 USD de tasa (en el caso de una sola entrada). En principio hay que llevar el visado impreso, pero en nuestro caso ni se lo miraron.
Como llegar
En general las aerolíneas mas baratas y prácticas para llegar desde España a Sri Lanka son Qatar Airways, Emirates y Etihad. Desde otros países habrá que recurrir a aerolíneas de bandera. Nosotros viajamos con Emirates, y es la única compañía con la que se puede hacer un multidestino incluyendo las islas Maldivas a un precio razonable. Si se tienen suficientes días de vacaciones es algo muy recomendable, ya que el precio del billete no se incrementa demasiado respecto a uno de ida y vuelta a Colombo. Para consultar nuestros gastos de vuelo, mirad el apartado de Presupuesto.

SRI LANKA 19: Colombo y llegada a Maldivas

7 de enero de 2017 Dedicamos toda aquella jornada a explorar Colombo, la capital del país. Empezamos deambulando por los pintorescos mercados de Pettah, seguimos paseando por el barrio colonial de Fort y finalizamos dando una vuelta por la zona de la playa de Galle Face Green. Por la noche cogimos el vuelo a Malé, la capital de las Maldivas, donde hicimos noche. Tras tres semanas en Sri Lanka nuestro viaje estaba llegando a su fin. Al menos, esa etapa del viaje, ya que por la noche partiríamos hacia Maldivas, donde estaríamos ocho días más descansando en sus paradisíacas playas. Hasta entonces, teníamos gran parte del día para explorar Colombo, una gran ciudad que muchos viajeros se saltan pero que merece una visita
7 de enero de 2017
Dedicamos toda aquella jornada a explorar Colombo, la capital del país. Empezamos deambulando por los pintorescos mercados de Pettah, seguimos paseando por el barrio colonial de Fort y finalizamos dando una vuelta por la zona de la playa de Galle Face Green. Por la noche cogimos el vuelo a Malé, la capital de las Maldivas, donde hicimos noche.
Tras tres semanas en Sri Lanka nuestro viaje estaba llegando a su fin. Al menos, esa etapa del viaje, ya que por la noche partiríamos hacia Maldivas, donde estaríamos ocho días más descansando en sus paradisíacas playas. Hasta entonces, teníamos gran parte del día para explorar Colombo, una gran ciudad que muchos viajeros se saltan pero que merece una visita. Empezamos el día haciéndonos un sencillo desayuno en la cocina del hostel, para tener las pilas bien cargadas. Al hacer el check-out nos avisaron que teníamos que estar 5 h antes de nuestro vuelo en el aeropuerto (salía a las 20:15). No entendimos bien la razón de ir con tanto tiempo, pero la verdad es que el hostel estaba lleno de papeles avisando de este hecho. Nos dijeron que si queríamos ir en bus tendríamos que salir a las 12:30, cosa que nos pareció una exageración. Nos ofrecieron la posibilidad de contratar un taxi desde allí, con lo que “solo” tendríamos que salir a las 14 h. Al final aceptamos el taxi, que nos saldría por 2800 rupias (unos 17 €). Ya os podemos adelantar que lo de las 5 h es una exageración, ya que todo fue bastante rápido.

SRI LANKA 18: Mihintale y llegada a Colombo

6 de enero de 2017 Aquel día pasaríamos la mañana visitando los templos de Mihintale, uno de los lugares de mayor importancia religiosa para Sri Lanka. Después, a primera hora de la tarde, cogimos un tren que nos llevaría a la capital del país, Colombo. Llegamos a últimas horas de la tarde, solo con tiempo de acomodarnos en nuestro alojamiento y darnos un homenaje en nuestra última cena en Sri Lanka. Aquel día intentamos madrugar un poco para aprovecharlo mejor. A las 13:50 teníamos que coger un tren desde la estación de Anuradhapura rumbo a Colombo. Pero antes queríamos pasar la mañana visitando los templos de Mihintale, situados en una pequeña colina que está a pocos kilómetros de Anuradhapura
6 de enero de 2017
Aquel día pasaríamos la mañana visitando los templos de Mihintale, uno de los lugares de mayor importancia religiosa para Sri Lanka. Después, a primera hora de la tarde, cogimos un tren que nos llevaría a la capital del país, Colombo. Llegamos a últimas horas de la tarde, solo con tiempo de acomodarnos en nuestro alojamiento y darnos un homenaje en nuestra última cena en Sri Lanka.
Aquel día intentamos madrugar un poco para aprovecharlo mejor. A las 13:50 teníamos que coger un tren desde la estación de Anuradhapura rumbo a Colombo. Pero antes queríamos pasar la mañana visitando los templos de Mihintale, situados en una pequeña colina que está a pocos kilómetros de Anuradhapura. Dice la leyenda que en el siglo III a.C. el rey cingalés Devanampiya estaba por allí de caza cuando se encontró con el monje budista Mahinda, que había venido del sur de la India. Su gran serenidad y sabiduría sorprendió al rey, y le pidió al monje que le transmitiera su doctrina. Aquel momento marcó la entrada del budismo en la isla, y en el lugar exacto del encuentro entre el rey y el monje se erigieron templos y un gran monasterio. Todos los años, miles de fieles budistas suben en peregrinación a los templos de este pico durante unos días en junio para celebrar este encuentro.
Dejamos las mochilas en la recepción de nuestro hotel de Anuradhapura. Nos preguntaron dónde íbamos y les explicamos nuestra intención de ir a Mihintale. Aunque se puede ir en bus, queríamos ir en tuk-tuk ya que sería mas rápido. Así que los de la recepción se ofrecieron a llamar un tuktukero, cosa que nos pareció bien. Al llegar estuvimos regateando con él, pero no conseguimos una gran rebaja en el precio, 1800 rupias (unos 11 €), pero al menos le convencimos para que a la vuelta se pasara por el hotel para recoger las mochilas y llevarnos a la estación de tren. Como “bonus track”, el tuktukero nos hizo una breve parada turística antes de llegar a los templos. No sabíamos dónde nos llevaba, pero nos garantizó que no sería mucho tiempo. Después de caminar un corto trecho por la selva, llegamos a un lugar que estaba completamente engullido por una serie de ficus estranguladores. Estos árboles habían crecido encima de otro que debía ser muy grande, y al morir éste dejó un enorme hueco, bajo el que se habían construido unos bancos de cemento para contemplar mejor aquella curiosidad. Los ficus dibujaban un círculo perfecto, y en el centro había otro mas pequeño. Ciertamente, era algo de lo mas curioso.
Curiosos ficus estranguladores
Formación de ficus desde fuera...
...y desde dentro
Después ya nos llevó a los templos de Mihintale, y nos dejó en el parking que hay en la parte superior de los templos (había otro mas abajo). En la base de la colina donde están los templos había las ruinas del antiguo monasterio que fundó el rey Devanampiya. Pudimos ver las ruinas de los Refectorios, de las que solo se conservaban las bases de algunos muros y columnas. A su lado estaba la Casa de las Reliquias, también en estado ruinoso, pero donde se conservaban unas losas con inscripciones con las normas de conducta dentro de la Casa. Había también las ruinas de una fabulosa estupa, la Kantaka Chetiya pero nos venía mejor visitarla al bajar de los templos.
Casa de las Reliquias (izq.) y Refectorio (dcha.) de Mihintale
Para acceder a la zona de los templos teníamos que subir por una larga escalera de piedra. Al llegar a arriba un monje nos pidió que nos descalzáramos y que pagáramos la entrada (1000 rupias). Estábamos ante una pequeña explanada rodeada por una serie de pequeños picos. En ella enseguida atrajo nuestra atención la Ambasthale Dagoba, una estupa construida en el lugar en el que se piensa que estaba el monje Mahinda durante el encuentro con el rey. Justamente, enfrente de ella habían construido una escultura del rey Devanampiya en pose de rezo, para escenificar mejor la situación. Uno de los picos estaba ocupado por un Buda blanco de grandes proporciones. En otro había otra estupa blanca, mayor que la de abajo, la Mahaseya Dagoba, construida en su día para albergar las reliquias del Mahinda. El tercero de los picos era mas bien un acantilado rocoso, y se podía subir a su cima por un sistema de escalones tallados en la roca y de barandillas metálicas (que no eran del todo seguras). Desde arriba se contemplaba una gran vista de Mihintale y de los terrenos cercanos. Después leímos que este pico era Aradhana Gala; una versión mas poética de la leyenda que hemos comentado antes dice que Mahinda llegó volando desde la India y se posó precisamente en este peñasco.
Subiendo a Mihintale
Ambasthale Dagoba, con la estatua del rey Devanampiya
Buda blanco (dcha.) y Mahaseya Dagoba (izq.)
Vista de Mihintale desde Aradhana Gala
Desde los templos salía un camino de bajada que llevaba a la cueva de Mahinda, donde vivió el monje. Pero estábamos cansados y acalorados y lo dejamos estar. En vez de esto, bajamos de los templos y fuimos a ver la estupa de Kantaka Chetiya, una de las mas antiguas del complejo. Su estructura estaba casi derruida, pero afortunadamente se había conservado su base, sin duda lo mas interesante de la estupa. Y es que estaba decorada con infinidad de relieves y pequeñas esculturas de elefantes y animales mitológicos. Fue una buena guinda para la visita a Mihintale, que nos gustó mucho y en donde dedicamos dos horas.
Kantaka Chetiya
Volvimos al tuktuk y el conductor nos llevó a otro nuevo sitio cercano que nos iba de camino. Esta vez sí que sabíamos dónde íbamos, Kaludiya Pokuna, un estanque artificial en cuyas orillas había las ruinas de un balneario y un pequeño monasterio. Las ruinas no eran gran cosa, pero el estanque tenía su encanto.
Balneario de Kaludiya Pokuna
Tampoco nos estuvimos mucho tiempo, enseguida volvimos al tuktuk y llegamos a Anuradhapura. Tal y como habíamos acordado, pasamos por el hotel a por las mochilas y nos fuimos hasta la estación central de trenes de Anuradhapura. Habíamos llegado con mucho tiempo, y pensamos en comer algo, pero allí no había nada, era un poco extraño que una estación tan importante careciera de algún servicio de comida. Neus decidió salir de ella caminando para ver si había algún puesto callejero en las calles cercanas. Por suerte encontró uno donde compró diferentes cosas de comida (350 rupias). Después vimos que si hubiéramos pasado a la zona de los andenes de la estación hubiéramos encontrado un par de puestos de comida e incluso un bar.
El tren llegó con mas de media hora de retraso, cosa bastante normal: todos los trayectos de tren que habíamos hecho en Sri Lanka habían ido con retraso. Nuestros asientos de segunda clase eran cómodos, pero conforme fueron pasando las horas allí dentro cada vez nos lo parecieron menos. El paisaje no era nada espectacular pero tenía su encanto, fuimos atravesando llanuras agrícolas salpicadas de pequeñas ciudades. El tren hizo infinidad de paradas, lo que hizo el viaje eterno. Finalmente tardamos unas cinco horas y media en llegar a Colombo Fort. Curiosamente nuestra aventura ceilandesa había empezado allí, cuando dos semanas atrás cogimos el tren de Colombo a Galle, ¡qué recuerdos!
A la izq., paisaje agrícola durante el viaje. A la dcha., curioso horario de tren en Anuradhapura
Al salir de la estación nos asaltaron unos cuantos tuktukeros, y por los primeros precios que nos dieron ya empezamos a ver que estábamos en la ciudad mas cara del país. Al final pactamos un precio de 550 rupias (unos 3 €) para llegar a nuestro alojamiento en el barrio de Kollupitiya, algo que nos pareció desproporcionado. Nuestra última noche la íbamos a pasar en el Colombo City Hostel, y cuando nos mostraron nuestra habitación enseguida nos arrepentimos de haberla reservado. Era un dormitorio con una cama y una litera que nos habían dado como habitación privada. La falta de mobiliario alguno no fue problema para nosotros, pero si la suciedad que había por doquier: centímetros de polvo acumulado, telarañas, ventanas sucias… Y el lavabo no era mucho mejor, parecía que desde que se hizo nadie había pasado un buen estropajo por allí. El desayuno estaba incluido, lo que no sabíamos es que era “do it yourself”, con algunos huevos para hacerte una tortilla y pan de molde para tostadas. Lo único que le encontramos bueno fue la ubicación, a una distancia aceptable del centro. Porque ni siquiera era barato, fueron 40 USD la noche, el alojamiento mas caro de todo el viaje y también uno de los mas cutres. Pero hay que decir que Colombo es una ciudad cara, y cuesta encontrar alojamiento mas o menos céntrico por poco dinero.
Nuestra habitación en Colombo
Para compensar el cuchitril donde nos habíamos metido y celebrar nuestra última noche en Sri Lanka nos fuimos a cenar a uno de los mejores restaurantes de la ciudad, el Raja Bojun. Alojado en una de las plantas de un centro comercial, es un gran local adornado con gran gusto con motivos ceilandeses. Ofrece un buffet con los mejores platos tradicionales ceilandeses: arroces, currys, diversas carnes, marisco, pescado, tartas… Intentamos probar un poco de cada plato, pero era casi imposible por la gran variedad de comida que había. Fue una forma de hacer un resumen gastronómico de nuestro paso por el país. El precio de la cena fue acorde a la gran calidad de la comida, 5335 rupias (unos 33 €), casi tanto como lo que nos había valido la habitación en el hostel. Después de cenar enseguida nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos esperaba una jornada bien larga: nuestro último día en Sri Lanka explorando Colombo, y el viaje a un nuevo destino, un paraíso llamado Maldivas.
Alguno de los platos que nos hicimos en el buffet

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SRI LANKA 17: Anuradhapura

5 de enero de 2017 Dedicamos toda aquella jornada a explorar los templos de Anuradhapura, la antigua capital ceilandesa. Usamos como medio de transporte la bici, una gran forma de visitar sus templos todavía hoy activos y las ruinas de los antiguos. Los días de viaje ya empezaban a notarse en nuestros cuerpos, cada vez nos costaba mas levantarnos y ponernos en camino. El desayuno en el hotel de Anuradhapura era sencillo, compuesto por una tortilla francesa (bastante sosa, por cierto), tostadas de pan de molde, mermelada y fruta. Y lo bueno y lo malo es que te lo hacían al momento, cosa que hacía que estuviera recién hecho pero que eternizaba el momento del desayuno
5 de enero de 2017
Dedicamos toda aquella jornada a explorar los templos de Anuradhapura, la antigua capital ceilandesa. Usamos como medio de transporte la bici, una gran forma de visitar sus templos todavía hoy activos y las ruinas de los antiguos.
Los días de viaje ya empezaban a notarse en nuestros cuerpos, cada vez nos costaba mas levantarnos y ponernos en camino. El desayuno en el hotel de Anuradhapura era sencillo, compuesto por una tortilla francesa (bastante sosa, por cierto), tostadas de pan de molde, mermelada y fruta. Y lo bueno y lo malo es que te lo hacían al momento, cosa que hacía que estuviera recién hecho pero que eternizaba el momento del desayuno. Para aquel día habíamos programado una jornada tranquila, teníamos todo el día para visitar los templos de Anuradhapura. Y la mejor forma de hacerlo es alquilar unas bicis, y por suerte aquel hotel ofrecía servicio de alquiler. Desde el centro de la cuidad a los primeros templos hay 5 km, y aunque el tráfico en la ciudad es caótico, no es complicado ir en bici por allí además de que es llano y la orientación es bastante fácil.

SRI LANKA 16: Polonnaruwa y Aukana

4 de enero de 2017 Esta jornada visitamos uno de los yacimientos arqueológicos mas interesantes y espectaculares del país, el de Polonnaruwa, llena de fascinantes templos y de bellas esculturas. Al mediodía nos acercamos a ver el impresionante Buda de Aukana. Y a la tarde llegamos a Anurhadapura, donde nos despedimos del conductor que nos había transportado durante los anteriores tres días. Aquel día no madrugamos demasiado, la cama era dura y nos había costado descansar bien. El desayuno de la guesthouse era básico pero suficiente para cargar las pilas de buena mañana. Enseguida vino a buscarnos nuestro conductor, Batia, para llevarnos a visitar las
4 de enero de 2017
Esta jornada visitamos uno de los yacimientos arqueológicos mas interesantes y espectaculares del país, el de Polonnaruwa, llena de fascinantes templos y de bellas esculturas. Al mediodía nos acercamos a ver el impresionante Buda de Aukana. Y a la tarde llegamos a Anurhadapura, donde nos despedimos del conductor que nos había transportado durante los anteriores tres días.
Aquel día no madrugamos demasiado, la cama era dura y nos había costado descansar bien. El desayuno de la guesthouse era básico pero suficiente para cargar las pilas de buena mañana. Enseguida vino a buscarnos nuestro conductor, Batia, para llevarnos a visitar las ruinas de Polonnaruwa. Esta fue una ciudad importante durante el medievo cingalés, pero siempre estaba un peldaño por debajo de Anuradhapura, la gran capital del reino. La cosa cambió en el siglo X, cuando la isla sufrió la invasión de los Cholas, una dinastía del sur de la India. Llegaron a conquistar la mitad de la isla y establecieron su capital en Polonnaruwa. Tiempo después los cingaleses recuperaron todos los territorios de su isla, y decidieron mantener su capitalidad, con lo que la ciudad empezó su periodo de esplendor. Se construyeron fabulosos palacios y templos, y precisamente en uno de ellos se custodió el Diente de Buda, la reliquia mas valiosa para los cingaleses (todavía hoy en día lo es). Pero en el siglo XIII las monarquías indias volverían a las andadas y conquistaron una notable proporción del norte de la isla. Los reyes cingaleses, temerosos de los indios, decidieron trasladar la capital al interior del país, en Kandy (donde hoy en día se puede ver el Diente de Buda). De esta forma, Polonnaruwa fue languideciendo hasta quedar definitivamente abandonada. Quizás por eso sus construcciones han podido perdurar hasta la actualidad, y su importancia le ha valido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.